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La Nación | Endeavor Argentina

Oportunidad: el sector de comercio exterior busca gente para trabajar

Hay trabajo para los especialistas en comercio exterior
Hay trabajo para los especialistas en comercio exterior Crédito: AP

En 2030, más del 85% de los negocios del mundo van a ser del e-commerce y el 99% del comercio va a hacerse online. (.) Estoy seguro de que hoy todos quieren tener grandes negocios. Para 2030 querrán ser pequeños, porque van a tener que ser flexibles. Y, en ese momento, el 80% de los negocios serán pequeños y todos van a tener que estar globalizados. Si no estás globalizado, estás muerto”. La sentencia fue pronunciada por Jack Ma, cofundador y presidente ejecutivo de Alibaba -el inmenso grupo chino dedicado al comercio electrónico- durante un foro público de la Organización Mundial de Comercio realizado en 2018.

Para 2030 el 80% de los negocios serán pequeños y todos van a tener que estar globalizados. Si no estás globalizado, estás muerto.

Con tal proyección en el horizonte, incorporar profesionales capacitados para llevar adelante misiones de importación, exportación o de dar servicio para hacerlo, aparece como una necesidad imperiosa para las organizaciones. Sin embargo, cuando se consulta a diferentes actores del mercado sobre las oportunidades laborales que hoy brinda el sector, la respuesta común señala un desaceleramiento de la demanda.

Pero esa es la foto actual, subrayan, y está enmarcada en una economía en problemas a nivel general (según la consultora Ecolatina se perdieron casi 4 millones puestos de trabajo en el segundo trimestre). Entonces, enseguida enuncian proyecciones alentadoras: “Aún hay búsquedas en algunos sectores”, “Este mercado se va a reactivar en unos meses”, “La salida de la Argentina está en el comercio exterior”.

Cynthia Isabelle, directora de Permanent Placement de Adecco Argentina, explica: “Sabemos que, aunque ahora tengamos alguna baja, este mercado va a moverse. A partir de febrero o marzo esperamos un repunte en el mercado en general”. La headhunter subraya que entre las búsquedas activas hoy priman las que son para posiciones de analistas por sobre las de operadores.

“El mercado laboral cayó para todos los sectores”, coincide Emma Fontanet, gerente de Promoción de Comercio Internacional de la Fundación ICBC, que ofrece la carrera de Técnico Superior en Comercio Internacional. “De todos modos, me llama la atención que en comercio exterior sigue habiendo búsquedas, claro que no en el mismo nivel que cuando la economía estaba en mejor situación. Es que cuando la cosa se pone complicada en materia de regulación, se necesita más gente que sepa“.

La bolsa de empleo de la Fundación ICBC recibe, regularmente, 10 búsquedas por mes. “Fue muy desafiante este año. Se sintió un stop generalizado, pero sí vemos ahora un movimiento vinculado a cambio de normativa“, dice Natalia Zacarías, rectora de la Escuela de Comercio Exterior de la Fundación ICBC. En los últimos meses aumentó la búsqueda de perfiles que puedan asesorar y actuar ante las nuevas reglamentaciones, especialmente para entidades financieras y despachos aduaneros.

“Cada vez que cambian las normativas, empiezan los cuellos de botella para poder responder en tiempo y forma a los clientes. No son perfiles hiperespecializados -sigue Zacarías- sino personas que entienden el lenguaje y pueden dar respuesta a quien tiene algún problema.” Asegura que en estos momentos es cuando se incrementan las oportunidades para quienes se están formando “y, tal vez, de una posición de atención al público se pueden transformar en analistas”.

En grandes y en pymes

Las unidades de comercio exterior de grandes compañías son una de las principales fuentes laborales para los profesionales del sector. “La mayor captación está en las empresas que tienen departamentos para desarrollar sus exportaciones en el área de logística, compañías navieras y de transporte en general. Tanto las argentinas como las extranjeras, son una aspiradora. Cuando terminan el segundo y tercer año, los jóvenes están con trabajo”, dice Sergio Tortosa, director de la carrera de Comercio Internacional de la Universidad del Salvador (USAL).

Por su parte, Zacarías dice que este año la oferta del sector logístico decayó. “Siempre hay mucha demanda orientada a logística, pero la gente que trabaja en el sector es de la más golpeada porque no pudo seguir creciendo. El movimiento de cargas estuvo muy complicado. Sin embargo, a nivel formación hay una gran cantidad de posgrados y maestrías vinculados al tema y eso indica la necesidad de especializarse en esta área. Es decir, aunque a veces se la pierda de vista, es un área siempre en avanzada”, dice Zacarías.

Las micro y pymes también brindan oportunidades, ya que cada vez más buscan una alternativa en el e-commerce con el exterior. “Un estudiante avanzando en una tecnicatura tiene todas las herramientas para asesorar a un emprendedor o pequeña empresa que está en esa búsqueda. Una pyme necesita de gente con una visión optimista y una mirada fresca y son los jóvenes quienes más se motivan y abren la cabeza“, señala Zacarías.

En el sector privado las oportunidades también aparecen en bancos, compañías de fintech y aseguradoras. “Entre los que recién empiezan, los primeros trabajos son con despachantes de aduana o forwarders (agente de carga). Otros empiezan como cadetes y en la parte operativa o en la documental, que en comercio exterior no es un tema menor. De ahí pueden pasar a departamentos de Operaciones y de Comercial, si fuese una empresa de servicios”, agrega Fontanet.

En el sector privado las oportunidades también aparecen en bancos, compañías de fintech y aseguradoras

Sobre el trabajo en los bancos, Valeria Caprioli, responsable de Producto Comex en Banco Santander Argentina, explica que -en su caso- las tareas incluyen gestiones comerciales, servicio al cliente, procesos de desarrollo digitales, comunicación interna y externa, capacitación y la vinculación con diversos organismos como el Banco Central (BCRA), la Cámara de Comercio de Estados Unidos nuestro país (Amcham) y la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), entre otros.

Si bien en un banco el equipo dedicado a la coordinación de comercio exterior puede estar formado por pocos profesionales -en Santander son cuatro-, los empleados que realizan tareas relacionadas con el ese negocio pueden ser decenas. “En nuestro caso son más de 150 los empleados, distribuidos en diferentes gerencias, los que se relacionan con el tema. Por eso, hay que saber trabajar para distintos intereses y objetivos”, señala la ejecutiva.

Para los profesionales bancarios de comercio exterior, los conocimientos técnicos y legales son esenciales. “Hoy el tema principal es la actualización normativa por ser un mercado tan regulado desde hace un año. Hay que enfocarse en cumplir las normas del BCRA”, dice Germán Grizas, quien a fines de septiembre se incorporó al equipo de Caprioli como product specialist. Grizas es docente de la materia Medios de pago y cambios en la Universidad de Ciencias Sociales y Empresariales (UCES).

Hoy, la mayor demanda hacia el banco proviene principalmente de los sectores de medicamentos y de alimentos. “También de servicio, tanto de ingreso como egreso. Hay muchos individuos que ofrecen sus servicios al mundo, desarrolladores tecnológicos, por ejemplo, y que reciben su pago y lo ingresan”, explica Caprioli.

En cuanto a los perfiles, “deben ser personas curiosas y saber dar respuestas rápidas tal como exige la conexión permanente con el mundo mediante la tecnología. Y capacitarse contantemente”, suma Fontanet. Germán Grizas, product specialist en el Banco Santander, pone el foco en un perfil específico clave para el negocio: “Un programador de IT que es licenciado en comercio exterior gana puntos porque entiende la lógica de la mercadería que se importa, exporta, que pasa por aduana, que entiende el contravalor que se tiene que ingresar o las divisas que pueden salir”.

Todos los entrevistados recomendaron que los jóvenes profesionales recorran el campo: que vayan al Senasa, a la Aduana, al puerto y a las terminales de carga. “No siempre les gusta, pero es muy valioso ver la operación”, señala Fontanet. Además, es esencial dominar el idioma inglés.

También en Cancillería

El sector público también brinda oportunidades laborales, y no solo en la Aduana y agencias estatales de promoción de exportaciones. Un licenciado en Comercio Exterior puede trabajar en la Cancillería. Para hacer la carrera diplomática es necesario ingresar por concurso al Instituto del Servicio Exterior de la Nación (ISEN), dependiente del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto. La formación dura dos años.

Eduardo Zuain, director del ISEN, asegura que desearía que hubiese más candidatos de la carrera de comercio exterior. “Uno de los pilares de la política exterior es promover y aumentar las exportaciones. Un profesional de comercio exterior es ideal porque, aunque en el ISEN les damos herramientas para desempeñarse, ya viene con una carrera que lo respalda. Cuando van a una embajada o consulado pueden detectar las oportunidades comerciales para la Argentina con más claridad que un abogado”, señala.

Por su parte, Juan Manuel Cortelletti, diplomático de carrera y jefe de gabinete de la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales, dice: “La articulación con empresas, cámaras sectoriales, fondos de inversión pública y privada; la organización de misiones de promoción comercial sectoriales y multisectoriales, las aperturas de mercados, la asistencia a las pymes exportadoras y la detección de oportunidades comerciales para empresas argentinas, por ejemplo, son parte de nuestra función como diplomáticos y pueden nutrirse de estas profesiones que, en términos relativos, aún son escasas en el servicio exterior”.

“El comercio internacional es más viejo que la pólvora. Existe desde el trueque de la moneda. Coyunturalmente podemos tener años mejores y peores, pero son olas de algunos años”, sintetiza Grizas. Y, como otros entrevistados, subraya que el sector está vivo y necesita profesionales capacitados.

“El objetivo es que pueda elaborar estrategias más allá del cambio de políticas”, dice Alejandra Gersicich, directora de la Licenciatura en Comercio Exterior de la UCES. “Ya veníamos con una gran modificación tecnológica y ahora, la pandemia va a generar un nuevo orden”, agrega. La adaptabilidad, la tolerancia a la presión y la actualización permanente debe estar en el ADN de quienes trabajan en el sector. “Esta gente vive inmersa en un vértigo enorme”, dice Natalia Zacarías, rectora de la Escuela de Comercio Exterior de la Fundación ICBC y pedagoga de profesión. Se refiere a los frecuentes cambios de los contextos global, multilateral y bilateral. “No te podés dormir”, destaca.

“Es una carrera necesariamente polifacética”, agrega Sergio Tortosa, director de la carrera de Comercio Internacional de la USAL. Al profesional se le pide capacidad para negociar -saber vender y comprar- y generar proyectos, conocimiento de idiomas, conocimientos del manejo de aduanas, financieros, logísticos, de marketing internacional, inteligencia de mercados y cultura internacional.

La socialización virtual como condición de posibilidad del aprendizaje

Internet ya no es sólo una red de interconexión de bits sino también de ideas, de emociones, de experiencias y de episodios significativos.

Hernán Tejerina. Técnico Superior en Publicidad. Director de la carrera de Publicidad de la Fundación de Altos Estudios en Ciencias Comerciales y Asesor en Comunicación 360.

 

Aislamiento físico, no social Habiendo transitado ya un largo tiempo de cuarentena -o de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (A.S.P.O.)-, descubrimos que, en realidad, nuestro aislamiento no es estrictamente social sino físico. ¿Por qué? Porque seguimos socializando gracias a las herramientas digitales que nos brinda la tecnología y, día a día, lo aprendemos a hacer cada vez mejor. De este modo global, colectivo y gradual, estamos construyendo una nueva Sociedad que ya no es solamente “de la Información” sino también del Conocimiento, del Trabajo, de las Experiencias, de las Emociones y de los Sentimientos, porque, en definitiva, todas estas expresiones son formas de Comunicación y la Comunicación es, sin dudas, la instancia más constructiva, eficaz y evolucionada de la socialización humana. Por estas razones, Internet ya no es sólo una red de interconexión de bits sino también de ideas, de emociones, de experiencias, de episodios significativos, de trabajos y de aprendizajes. Asimismo, Internet no es ya exactamente una mera representación digital del mundo físico, sino una modelización tecnológica de nuestro propio mundo mental y emocional. Por otra parte, tampoco Internet es estrictamente “artificial” porque, antropológicamente hablando, es inherente a la naturaleza humana, desde tiempos inmemoriales, crear herramientas y que esas herramientas sean útiles para “reducir limitaciones y distancias”, “llegar más lejos”, “ir más allá”, “estar en contacto con otros”, “comunicar y congregar gente”. La diferencia está en que esas herramientas ya no son de piedra, de madera, de metal o analógicas sino digitales.

Nuestro aislamiento físico ha potenciado nuestra necesidad de socializar a través de herramientas digitales y nos ha hecho redescubrir y revalorizar la importancia que tiene vivir en sociedad y circular libremente. Por eso, por nuestra seguridad y por nuestra salud física, mental y emocional, la tecnología nos permite aislarnos físicamente y, a la vez, socializar para estar conectados con nuestros afectos, con nuestros intereses y con nuestras responsabilidades laborales y, especialmente, con la enseñanza y el aprendizaje.   El gran desafío actual de la educación terciaria Cada nivel de enseñanza tiene sus particularidades y, por lo tanto, requiere de estrategias y soluciones a la medida de sus objetivos y de sus problemáticas. Sin embargo, en este contexto de virtualidad, la educación terciaria implica un desafío mayor. Es propio de la educación terciaria, encuadrada dentro de lo que se conoce como “tecnicaturas”, la formación práctica, la inserción progresiva y programada del alumno en el concreto mundo del trabajo y la incorporación de habilidades “técnicas” que le son propias a la profesión y para la que se prepara al futuro egresado.

Esto es así porque lo que la caracteriza no es el conocimiento teórico, es decir, “el saber sobre” determinados contenidos y temas, sino más bien el conocimiento práctico, “el saber hacer”. Por citar algunos ejemplos, en las tecnicaturas del área de la Publicidad y la Comunicación, no se cumplen los objetivos del proceso enseñanza-aprendizaje consiguiendo solamente que los alumnos “sepan sobre” campañas de comunicación, sino logrando que los alumnos “sepan hacer” campañas de comunicación. Lo mismo podríamos afirmar que ocurre en otras carreras: los alumnos deberán “ser capaces de” realizar con idoneidad, por ejemplo, un plan comercial o un plan de negocios para ser aprobados y adquirir las habilidades y las competencias que son requeridas en sus respectivas profesiones. Más arriba decíamos que en este contexto de virtualidad educativa y de aislamiento “físico” obligatorio, las tecnicaturas tienen un enorme desafío. Esto se debe a que la formación práctica y técnica requiere de un grado más alto de socialización que la formación teórica tradicional porque el dictado de las clases, lejos de ser unidireccional, es multidireccional y sinérgico, requiriendo de la continua interacción de docentes y alumnos. Además porque en las tecnicaturas es necesario que los alumnos realicen trabajos prácticos que les permitan incorporar y aplicar conocimientos y ejercitar y desarrollar destrezas técnicas, tanto dentro de la clase a través de la modalidad aula-taller como también fuera del horario de clases.

Esa necesidad de socialización se ve también potenciada por el hecho de que los alumnos deben funcionar y organizarse como equipos de trabajo, muy similares a los que se desenvuelven en el marco de una profesión y porque los profesores, deben gestionar y supervisar su correcto funcionamiento en pos de que los roles individuales y la productividad grupal estén en equilibrio y enfocados en los objetivos específicos que plantea cada asignatura. Esa fuerte demanda de socialización en la educación terciaria además está determinada en el Plan de Estudios y es constitutiva del Currículum ya que es menester que los estudiantes tomen contacto asiduo con el mundo real del trabajo en la profesión específica en que forma la carrera. En concreto, un alumno que cursa la tecnicatura de Publicidad se vinculará a través de ella con las agencias de publicidad, con las agencias creativas, con las agencias digitales, con las agencias de medios, con los departamentos de Publicidad de los medios de comunicación, con los departamentos de Publicidad de las empresas anunciantes, con las productoras audiovisuales y gráficas, es decir, con todas aquellas empresas publicitarias donde se desarrolla la actividad profesional.

Ese contacto con el mundo del trabajo y con los distintos ámbitos profesionales está siempre mediado pedagógicamente por el equipo docente y coordinado y programado por las direcciones de carrera, lo que hace que también se requieran de tareas de socialización académica y profesional de parte del equipo docente para poder organizar en tiempo y forma las actividades prácticas, los trabajos de campo, las pasantías y las prácticas profesionalizantes que están establecidas en el Plan de Estudios. Por lo tanto, hoy el gran desafío de la educación terciaria es obtener sin contacto físico, de modo remoto y sólo con herramientas digitales, altos resultados académicos con la mayor socialización virtual formativa posible, para poder cumplir los objetivos curriculares preestablecidos en el Plan de Estudios, en medio de una estricta y extensa situación de Aislamiento Social Preventivo Obligatorio (A.S.P.O.).

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